Capitán de Navío Juan NOEL Lastra

Nació en Paita en 1813, en el seno del hogar formado por el noble español Agustín Noel y María Lastra. A los nueve años fue enviado a España y estudió en la Escuela de Náutica y Pilotaje. A su retorno al Perú fundó con su hermano una compañía de cabotaje e ingresó a la marina mercante peruana, navegando en varios buques y llegando a ser, en 1836, capitán de la goleta “Caupolicán”.

En 1841 ingresó a la Armada peruana como Alférez de Fragata, sirviendo en la goleta “Libertad”. En esa condición, en 1842 fue uno de los que colaboró con la causa de los generales Francisco Vidal y Antonio Gutiérrez de la Fuente, quienes buscaban derrocar al presidente encargado Manuel Menéndez, quien había quedado en el cargo tras la muerte del General Agustín Gamarra en la guerra contra Bolivia.

En 1847, como Capitán de Corbeta graduado, se le nombró Ayudante de la Comandancia General de Marina. Entre 1849 y 1850 desempeñó la jefatura militar del departamento de Junín, con la finalidad de contribuir con la colonización de la región amazónica, habilitando redes fluviales de comunicación en Chanchamayo. En esta localidad, y con sus recursos, fundó en 1849 el fuerte San Ramón, asumiendo su mando por encargo del presidente de ese entonces, Ramón Castilla, hasta 1851. En setiembre de dicho año, por su meritoria labor, fue ascendido al grado de Capitán de Fragata. En 1852 se encontraba como capitán de la fragata “Mercedes”, mando que asumió desde agosto de ese año.

La madrugada del 2 de mayo de 1854, se encontraba con dicha fragata en el puerto de Casma. La “Mercedes”, que llevaba un regimiento hacia el Callao, debía esperar el remolque del vapor “Rímac”. El mal tiempo hizo que la fragata perdiera el control y se rompieron los remolques, chocando contra unos peñascos y yéndose a pique. El recientemente ascendido Capitán de Navío Juan Noel, asumiendo las consecuencias y demostrando un férreo sentido del deber, decidió que no se pondría a salvo mientras hubiera gente que rescatar. Al preguntársele sobre su suerte, respondió: “Yo trataré de salvar mi buque o pereceré con él”. Pese a sus esfuerzos, pereció con gran parte de su tripulación.

El himno de la Escuela Naval ha perennizado su memoria con las siguientes líneas: “Como el noble Noel prefiramos / a salvarnos, a otros salvar”.